Eres mi picor, la comezón que no me puedo quitar,

el picor en el centro de la espalda,

la desazón que no me deja estarme quieto.

Prurito para mi cerebro, más allá de donde alcanzo a rascar.

Un desasosiego interior, que sólo se calma estando contigo.

Las cosquillas en el paladar, movimiento interminable de mi lengua.

Eres mi picor y yo siempre quedo a un milímetro de saciarme de tí, de saciarme contigo.